Sinopsis:
En la época clásica, Layos, el mítico rey de Tebas era un personaje mitológico vilipendiado, acosado de ser el que inició la pedofilia con el rapto de Crisipos, el infante bastardo más querido del rey Pélops. Debido a este hecho se ganó la maldición que más tarde se transmitiría a su hijo Edipo.
«Su importante visita era Epopeo, aventurero tesalio, jefe de una partida de mercenarios y actual usurpador del trono de Sición. La mujer era Antíope, la hija menor de Nicteo, el regente de Tebas y abuelo materno del rey Lábdaco».
Opinión personal:
Josep Asensi se estrena como escritor con la publicación de su novela Layos(Ediciones Evohé), en la que, como dice el subtítulo, nos habla de un mito griego. Quizás sea uno de los que conforman la mitología helénica que menos conozcamos y por eso con esta novela se quiere recuperar y dignificar su figura.
Para situarnos en el contexto histórico en el que tienen lugar los hechos que nos cuenta su autor tenemos que trasladarnos a la llamada civilización micénica, a la Grecia de la Edad de Bronce.
Como si de una tragedia griega se tratase, Layos está compuesto por dieciocho capítulos titulados y entre algunos de ellos nos encontraremos con interludios —entreactos, intermedios—, en los cuales algunos personajes que intervienen en la obra nos muestran sus lamentos por la desdicha que les aflige. En esta tragedia vemos cómo se entremezclan los mitos de la antigüedad con personajes de carne y hueso.
Layos — hijo del rey Lábdaco—, que era preparado por su tío abuelo Licos y por su ayo Piliandros para que actuase como un buen gobernante, y su hijo Edipo, llevarán el peso de la historia pero sin olvidarnos de Crísipos, el joven hijo bastardo del rey Pélops. El final de Layos y Edipo estaba decidido por el destino. Un destino al que querían burlar pero finalmente se cumpliría lo dictado por el Oráculo porque el destino de todos está marcado por los dioses.
El dominio que tiene el autor sobre la mitología griega será aprovechado para intercalar en esta preciosa historia una serie de leyendas de la época, como las de La Esfinge o El León de Nemea, o la del propio Edipo.
Los dioses también estarán presentes, como La Madre Tierra (Diwa), Diwonisos o Posidón. Dioses que posteriormente los encontraremos sentados en sus tronos del Monte Olimpo, ya en la Grecia Clásica.
Estamos ante una historia muy bien hilvanada pues en ella se nota que la pluma que la escribe está cogida por un cirujano, empleando un lenguaje sencillo y a la vez cercano lo que agiliza la lectura de la misma combinando perfectamente descripciones y diálogos cortos y llevándonos de un escenario a otro para que vayamos siguiendo el transcurso de las diversas historias que en esta novela encontraremos hasta que lleguemos al desenlace final. Una historia en la que no faltarán los viajes, como el que realiza Layos a Pisa, tras haberle sido usurpado el trono, o el de Edipo al Oráculo de Pitón (Oráculo de Delfos en la Grecia Clásica). Iremos conociendo los diversos reinos de la península del Peloponeso.
El tema central es el amor que Layos profesa al bello Crísipos, hijo bastardo del rey Pélops, quien había acogido en su palacio al príncipe tebano. Una relación que en la antigua Grecia era muy habitual. El hecho de ver a un adulto relacionarse con un efebo era frecuente en esa época. Layos es reclamado para que ocupe el trono de Tebas. A su regreso vuelve con Crisipos, fuga que dejará un hondo pesar en su padre Pélops.
Josep Asensi ejecuta una ambientación micénica de forma magistral. Logra con esa recreación transportarnos a la Grecia pre-clásica. Lo que hoy entendemos por ciudades en esa época no eran más que palacios rodeados por algunos edificios. En el palacio el centro más importante era el mégaron. Unos palacios en los que vivía el wanax o rey. Palacios construidos con gran lujo. El wanax era ayudado por el lawagetas, que era el jefe del ejército, y sustituido en las aldeas próximas al mismo por el basilei. Estos términos los encontraremos a lo largo de la novela que, si el lector no deduce bien su significado o le es difícil de memorizar, al final de la misma encontrará un glosario con el único fin de ofrecer al lector una explicación adicional. Era una verdadera división de clases sociales.
Vemos cómo en el ejército se emplea el carro de combate en el ejército o la espada larga y nos familiarizaremos con las armaduras que portaban los militares, que eran hechas de láminas de bronce y casco de dientes de jabalí. También conoceremos cómo era la vida diaria del pueblo. Un pueblo que vivía, sobre todo, de la agricultura, la ganadería pero también encontraremos la elaboración de cerámica y objetos ornamentales. Esta cultura se basaba en una escritura que plasmaban en tablillas de barro y en los objetos de cerámica.
Layos es, sin duda, una novela histórica que recomiendo para su lectura. El lector se enganchará a la misma desde el principio por la forma delicada en la que el autor hace llegar los hechos que en ella se narran tratando a los personajes como si nos estuviese contando una historia de simples mortales y no de mitos.
El autor:
Josep Asensi (Benetússer, 1967). Licenciado en Medicina en Valencia en 1991, se formó como cirujano en el Hospital General Universitario de Valencia. Debido a una lesión se centró en sus otras grandes pasiones: la historia y la mitología. Se decidió a escribir sobre la Edad de Bronce y el resultado fue “Layos, historia de un mito griego”.
Actualmente ha vuelto al ejercicio de la Medicina en el servicio de Radiodiagnóstico en el Consorcio Hospital General Universitario de Valencia. Trata de hacer compatible la escritura con la práctica de la medicina.
Título: Layos, la historia de un mito griego
Autor: Josep Asensi
Colección: Ediciones Evohé
Fecha de publicación: enero 2009
Nº páginas: 238
ISBN: 9788493690816
Fuentes de la biografía: www.ociocero.com
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