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Thursday, October 31, 2013

Muerte Dulce, de Félix G. Modroño



Sinopsis:

Balmaseda, 1683. Pedro Urtiaga acaba de ser envenenado. En sus últimas horas de vida escribe a su amigo, el doctor Zúñiga, anunciándole su inminente fallecimiento y suplicándole venganza. Éste viajará a tierras vascas para averiguar la identidad del asesino. Pronto descubrirá que su muerte no sólo tiene que ver con el vino, sino también con una partida de naipes de un juego recién nacido: el mus. Leyendas ancestrales, mujeres enamoradas y falsas apariencias se enredarán en esta trama –en la que los acontecimientos se suceden sin tregua para el lector– relatada sin artificios con una prosa limpia y magnética.

Opinión Personal:



Muerte Dulce es la segunda entrega de la saga del doctor Fernando de Zúñiga — ambientada en el último tercio del siglo XVII, en pleno Siglo de Oro español—, médico que ejerce su profesión en Salamanca pero que es reclamado para resolver asuntos turbios porque tiene fama de ser un buen investigador y no cede en sus pesquisas hasta resolver el caso que le encomiendan.

Está claro que a Félix G. Modroño le tira la tierra, su Vizcaya natal, su Portugalete, y todo lo que ello significa. Buscando información sobre él me encuentro con que es un muslari, un jugador de mus, un juego de cartas que, según algunas fuentes, sitúan su origen en el País Vasco, pues existe ya una primera referencia documental que se remonta al año 1745 en el diccionario trilingüe (vasco-castellano-latín), donde lo cita el filólogo vasco y jesuita Manuel Larramendi. Si La sangre de los crucificados me pareció todo un guiño a la gran novela escrita por Umberto Eco, El nombre de la rosa, esta es, sin duda, todo un homenaje a su tierra natal y un claro guiño a un juego muy arraigado entre sus paisanos. Y, para ser una novela totalmente vizcaína, aderezamos la historia empleando palabras sueltas del euskera con su traducción respectiva a pie de página.  
 
Fernando de Zúñiga, en esta ocasión, se encontrará con la desagradable noticia de que su gran amigo Pedro Urtiaga ha muerto envenenado. Es reclamado por el difunto mediante una carta que le dejó a su prima, Gorane Otamendi, para que se desplace hasta Balmaseda, y averiguar quién fue el culpable de su envenenamiento. Pero en esta ocasión el viaje no solo lo hará acompañado de Pelayo, su ayudante. En esta ocasión se desplazarán en una berlina  Leonor, la hija menor del vizconde del Castañar —título concedido al doctor en su momento por la reina regente doña Mariana de Austria—, su ama de llaves, Isabel, y Germán, el padre de esta. 

Félix G. Modroño construye una trama de forma que los hechos se van complicando más. Narrada en tercera persona y estructurada en nueve capítulos titulados, logra que el autor tenga ganas de seguir leyendo porque la historia nos imanta, se convierte en adictiva, estamos ávidos de saber qué va a ocurrir porque no solo nos encontraremos con el fatal desenlace ya conocido sino también que, durante sus investigaciones, se encontrará con más muertes y todas ellas relacionadas con una partida de mus que se jugó en Bilbao, en la cual también tomó parte su ya fallecido amigo. 

En Muerte Dulcenos encontramos con unos personajes ya familiares, como los que se desplazan hasta Balmaseda, aunque conoceremos algo más sobre Fernando de Zúñiga y Pelayo, un joven cuya personalidad ha madurado un poco más, ya no echa en falta tanto a Zamora, su ciudad natal, porque se siente importante acompañando al doctor Zúñiga en sus investigaciones y ve cómo en él van despertando los sentimientos.«—¿Ella lo sabe? —su pregunta llevaba una combinación de estupor y esperanza.
—Puede que sí. De todos modos nunca hemos hablado de eso. Ella acaba de salir de la monjía y necesitará un tiempo para ordenar sus ideas, así que ni se te ocurra decirle una sola palabra de tus sentimientos. No compliques más su conciencia» (Pág. 199).

El ama de llaves, Isabel, y la hija del vizconde también cobran mayor protagonismo en esta novela. Junto a ellos aparecen otros nuevos, formando un mosaico claramente representativo de la sociedad de la época, en donde nos encontramos con una población mayormente campesina, un debilitamiento de las clases medias y la fuerza que van tomando el clero y la nobleza. 

Con un estilo directo y un lenguaje cuidado, en el que nos encontraremos frases hechas en latín a modo de sentencias, términos propios de la Tierra de Campos utilizados por Pelayo en sus diálogos, germanías y vocablos en euskera, nos encontraremos unas descripciones precisas del paisaje y el ambiente para que no nos distraigamos del desarrollo de la trama.

La labor de documentación realizada por el autor nos muestra, a través de sus páginas,  cómo era la vida en el último tramo del siglo XVII, un siglo de contrastes, pues así como  culturalmente es conocido como el Siglo de Oro, en lo económico la historia era otra, pues la decadencia del país se notaba ya que, en la primera mitad del siglo, virulentas epidemias, como la peste, la carestía y el hambre fueron causantes del retroceso en la demografía, situación que vemos cómo afecta a las poblaciones por las que se desarrolla la trama, en donde nos encontramos con que la crisis económica continúa y se agudiza más, pues el campo sufría una fuerte sequía, como lo veremos en algún pasaje, y la población era sometida a fuertes impuestos. Sin embargo, vemos cómo Bilbao es una ciudad que emerge,  «arrasada por un incendio en 1571...aprovecharon el desastre para ensanchar las calles y abandonar el empleo de madera para sustituirlo por piedra...los vecinos, casi todos comerciantes, mostraban sus mercancías sobre unas tablas colocadas delante de sus fachadas. De esta manera, Bilbao se convertía en un mercado en permanente crecimiento» (Pág. 122).

Esta segunda novela sobre el investigador salmantino, de origen vasco, don Fernando de Zúñiga, me dejó de nuevo un buen sabor de boca pues incluso hacía mis cábalas para averiguar quién podría estar detrás de los crímenes que se iban cometiendo pero los giros que nos iremos encontrando nos lo pondrán muy difícil e incluso nos sorprenderán. En Muerte Dulce, nos encontraremos con leyendas ancestrales de la tierra vasca, con intriga, amores y crímenes. Unos ingredientes que me han hecho pasar un buen rato y sentirme un personaje más de esa época de contrastes, del Siglo de Oro, llamado también en Europa el Siglo de la Física. Espero que pronto tengamos más aventuras de este noble vasco porque sus seguidores nos llevaríamos una gran alegría. Mientras tanto, «Quédense vuestras mercedes con Dios».


El autor:
Félix González Modroño nació en 1965 en Vizcaya, donde transcurrió su infancia y adolescencia. Es licenciado en Derecho por la universidad de Salamanca. Trabaja el sector financiero desde 1991 y en la actualidad vive en Sevilla. Como fotógrafo ha publicado, Villalpando, paisajes y rincones (2002), un homenaje al pueblo zamorano del que son originarios sus padres, y viene colaborando con la revista Paisajesdesde 2003. Después de haber obtenido varios premios con sus relatos, La sangre de los crucificados fue su primera novela, a la que siguió Muerte dulce, segunda entrega de las aventuras de don Fernando de Zúñiga. 

Datos técnicos:


Título: Muerte Dulce.
Autor: Félix G. Modroño
Algaida Editores, 2009, 2012.
ISBN.: 978-84-9877-708-6
Nº Páginas:431

Gracias a la editorial Algaida por el ejemplar remitido para su reseña. 

Esta reseña forma parte de los retos:

 



Tuesday, October 22, 2013



Sinopsis:

 
Zamora, 1682. Don Fernando de Zúñiga, doctor en medicina por la Universidad de Salamanca, acude a la llamada del obispo. Monseñor Balmaseda le encarga averiguar la procedencia de la talla de un Cristo crucificado, hallada en extrañas circunstancias y que parece estar relacionada con la trágica muerte de un herrador. El doctor Zúñiga pronto averigua que aquel suceso oculta una trama de terribles asesinatos, cuya investigación le llevará en un periplo por la Salamanca universitaria, la Corte madrileña y una Sevilla antes opulenta y ahora tan agonizante como los crucificados que procesionan por sus calles. La sangre de los crucificados es un thriller histórico magníficamente ambientado en la España de finales del siglo XVII, cuyos protagonistas se mezclan con reyes, religiosos o artistas. Una novela que convierte el esplendor artístico del Barroco y las intrigas políticas en torno al último rey de los Austrias en una trepidante aventura.

 
Opinión Personal:

Mi primer encuentro con la obra de Félix G. Modroño fue a raíz de la lectura de La ciudad de los ojos grises, una novela que fue elegida como la mejor publicada en lengua española en 2012 por los blogueros a propuesta del Club Literario Creatio, galardón que compartió, nada menos, que con Ken Follet en el apartado de autores extranjeros, por El invierno en el mundo. Dos premios que prácticamente se veían venir por la calidad de una y otra refrendada por las críticas  positivas que ambas cosecharon.

Y a raíz de esta lectura me picó la curiosidad por conocer las novelas que anteriormente había publicado este autor de origen vizcaíno, dos novelas que nos trasladan a la España barroca, al último tercio del siglo XVII y en el que conoceremos a Fernando de Zúñiga, vizconde del Castañar y doctor en medicina que ejercía su profesión en Salamanca y en cuya universidad impartía clases.

En La sangre de los crucificados nos encontramos con dos asesinatos en circunstancias similares pues a las puertas de sendos templos de Zamora y Salamanca aparecen dos tallas de un Cristo crucificado. Los rostros de estas tallas guardan un gran parecido con las caras de dos personas que han sido asesinadas en ambas ciudades. El obispo de Zamora le encargará a Fernando de Zúñiga la investigación de esos terribles crímenes. Pronto las indagaciones que se hacen nos llevará a saber quién puede ser el autor pero no los motivos que le inducen a ello y si puede llevar a cabo algún acto delictivo más.

Cuando empecé la lectura de esta novela me vino a la memoria, El nombre de la rosa, de Umberto Eco, pues me pareció que  tanto el vizconde de Castañar como su fámulo Pelayo eran como un guiño a fray Guillermo de Baskerville y Adso de Melk. La forma en que ambos llevan a cabo sus investigaciones, el que los dos personajes guarden relación con Inquisición  —aunque Fernando de Zúñiga, después de presenciar el multitudinario auto de fe celebrado en Madrid en 1680 abandonaría su relación con esa institución— y el vínculo paterno filial que va estableciendo con el joven Pelayo me llevaban a esa conclusión.

«—¿Cómo lo sabéis?
—Sentido común, aderezado de intuición y un poco de suerte— contestó el vizconde, luciendo una media sonrisa.» (Pág. 89).

Otra premisa que avala la labor de Félix G. Modroño es el rigor histórico que nos encontramos en sus novelas, logrando así una ambientación que nos permite viajar en el tiempo a la época en la que se desarrolla la trama. Don Fernando de Zúñiga nos llevará por una España en decadencia, un país en el que la dinastía de los Austrias parece llegar a su fin y los intereses de los reino vecinos están pendientes de lo que acontece en el país si Carlos II no deja descendencia. Esa decadencia la iremos presenciando a medida que ambos personajes nos muestren las ciudades por las que pasan. A Pelayo no le gusta el ambiente que se encontrará tanto en Madrid como en Sevilla, dos ciudades que ante sus ojos resultan caóticas, por lo que le confiesa al doctor Zúñiga que prefiere la vida tranquila de Zamora.

Durante la novela el vizconde del Castañar nos dará a conocer aquellos rincones por donde realizarán sus pesquisas para atrapar al autor de tan horrendos crímenes. Pasearemos por Zamora, sus calles, plazas y su catedral o Salamanca: «No obstante, decenas de iglesias y conventos se repartían por cada rincón. Por si fuera poco, las obras de la nueva catedral y las del Colegio Real de la Compañía de Jesús en el cerro de San Isidro, competían en velocidad y grandiosidad» (pág. 95). Nos adentraremos en el Madrid de los Austrias o  en Sevilla, cuna de grandes artistas barrocos como el escultor Luis Roldán y su hija Luisa La Roldana, el escultor Francisco Gijón, autor, entre otras grandes obras, de El Cristo de la expiación, conocida popularmente como El Cachorro o el pintor Valdés Leal

La sangre de los crucificados nos ofrece unos personajes muy variopintos, históricos unos, ficticios otros. Se puede decir de ellos que son un fiel reflejo de la sociedad de aquella época. Nos podemos figurar cómo son pues están muy bien perfilados por el autor, aunque algunos cobran más importancia que otros, ya que los hay quienes podríamos definirlos como figurantes por la fugaz aparición que tienen en la novela. Sobresale la figura de Fernando de Zúñiga, el protagonista, que es una persona cuyo carácter está influenciado por el fallecimiento de su esposa, tres años después de contraer matrimonio, hecho del que no logrará sobreponerse y a quien mantendrá constantemente en sus recuerdos, por eso nos lo encontraremos en más de una ocasión sumido en la melancolía. Pelayo, al servicio del obispo de Zamora, será el muchacho que le acompañe en sus investigaciones. Al principio lo encontraremos un tanto dubitativo pero poco a poco se irá ganando la confianza del vizconde y veremos cómo su personalidad va cambiando. También cobra relevancia la figura de la reina regente, Mariana de Austria, durante la minoría de edad de su hijo Carlos II, cuya amistad con el vizconde de Castañar servirá para que él vigile la frágil salud de su hijo, amistad que aprovechará para introducirse en palacio y realizar algunas investigaciones que pueden ayudarle a resolver el caso que le encomendaron.  Tampoco me olvido de la figura del asesino, de quien ya tendremos conocimiento desde el principio y al que veremos cómo actúa a lo largo de la narración, siempre un paso por delante de sus perseguidores que intentarán por todos los medios impedir que lleve a cabo un nuevo asesinato. Es una persona con grandes dotes artísticas pero que las utilizaba para conseguir sus fines macabros.

La novela está estructurada en nueve capítulos, narrada en tercera persona y escrita con estilo directo y un lenguaje cuidado en el que introduce vocablos de la época así como las fórmulas de cortesía que se empleaban por aquel tiempo, utilizando incluso germanías, jergas propias de gremios, como vocabulario propio del caló que leeremos en una conversación entre un grupo de personas de raza gitana (el lector encontrará el significado de los mismos en el apéndice final que acompaña a esta obra): « —Cualquier día te descuernan y acabas atacado o peor aún, lleno de antojos en gurapas —ahondó Tijeras.
—Sería una lástima perder al más enjaezado de todos los gitanos de Triana —dijo Tarafes».  (pág. 328).

La sangre de los crucificados es una novela que me enganchó desde el principio. Me hizo pasar un momento entretenido con las aventuras de este personaje en pleno Siglo de Oro, pues me transporta a una época que me atrae, sobre todo por la gran riqueza cultural reinante en un período decadente de nuestra historia. Da la impresión de que el autor seguirá con las andanzas de este peculiar investigador lo cual me alegraría pues este tipo de novelas me atraen. Creo que el capitán Alatriste podría tener en el doctor Zúñiga a un digno rival a tener en cuenta para deleite de los lectores.


El autor:

Félix González Modroño nació en 1965 en Vizcaya, donde transcurrió su infancia y adolescencia. Es licenciado en Derecho por la universidad de Salamanca. Trabaja el sector financiero desde 1991 y en la actualidad vive en Sevilla. Como fotógrafo ha publicado, Villalpando, paisajes y rincones (2002), un homenaje al pueblo zamorano del que son originarios sus padres, y viene colaborando con la revista Paisajesdesde 2003. Después de haber obtenido varios premios con sus relatos, La sangre de los crucificados fue su primera novela, a la que siguió Muerte dulce, segunda entrega de las aventuras de don Fernando de Zúñiga. 

Datos técnicos:

Título: La sangre de los crucificados.
Autor: Félix G. Modroño
Algaida Editores, 2007, 2010.
ISBN.: 978-84-9877-356-9
Nº Páginas: 382

Fuentes: sinopsis de la editorial; imágenes de la catedral de Zamara, del Palacio Real de Madrid, de la reina regente Mariana de Austria y del autor tomadas de google imágenes. 

Esta reseña participa en los siguientes retos:


 


Wednesday, October 16, 2013

La princesa Tarakanova, de D. P. Danilievsky




Sinopsis:

La aparición de la Princesa Tarakanova sacude los cimientos del trono de la emperatriz rusa Catalina II la Grande. La odisea vivida por la princesa pretendiente al trono encierra un misterio que es prácticamente desconocido en nuestros días

En 1772 aparece en París una hermosa y misteriosa joven que se presenta entonces en sociedad con el título de Princesa Vlodomir, posteriormente conocida como Princesa Tarakanova. De ella nada se sabe apenas, sólo que afirma haber sido raptada en Alemania y luego enviada a Persia. Siempre según esta mujer, en Ispahan un príncipe le revela su identidad noble y la convence para que regrese a Europa a fin de conquistar el trono que le pertenece. Rodeada de personajes sospechosos e intrigantes lleva una vida extremadamente lujosa en París, Londres y Berlín, lugares donde se encargará de propagar el rumor de que es hija de la difunta emperatriz Isabel I de Rusia —muerta diez años atrás— y de su favorito cosaco con el que se casó en secreto.

 
Catalina II: 
Fue emperatriz de Rusia durante 34 años, desde 1762 hasta su muerte en 1796, y la única monarca rusa, junto con Pedro I, que en la memoria histórica de sus compatriotas resultó merecedora del noble epíteto de “la Grande”.

Estamos en pleno siglo XVIII, en la época de los zares y todo lo que ello significa para la labor que estos realizarían con el fin de conseguir que Rusia fuera una gran potencia.

Contrae matrimonio con Pedro de Holstein, heredero al trono ruso, que sería proclamado  emperador de todas las Rusias con el nombre de Pedro III, pero la ambición y ganas de poder quedó patente en esta mujer, ante la apatía política y la falta de aptitudes de su marido. Finalmente, con el apoyo del Ejército y de los condes Orlov dio un golpe de Estado autoproclamándose soberana absoluta. 

Catalina se enfrentó en 1773 a una espectacular revuelta de campesinos dirigidos por un tal Pugatchev que dijo ser ni más ni menos que su difunto marido. Aquel escándalo desestabilizó el gobierno de la zarina mientras que su supuesta prima política iba ganando cada vez más adeptos allá a donde iba.

La fama de la princesa Tarakanova llegó a inquietar en exceso a Catalina, quien decidió tomar cartas en el asunto.

 
Opinión Personal:

Siempre fui un apasionado de la literatura rusa, sobre todo de la pléyade de grandes autores de los siglos XIX y XX, como Dostoievsky, Tólstoi o Sholojov. Pero hacía tiempo que no me sumergía en sus obras hasta que descubrí esta joya literaria que es La princesa Tarakanova. Y digo joya literaria en todo lo que ello significa, tanto por el continente como por el contenido de la obra. 

En primer lugar, es de agradecer la labor de edición que llevó a cabo la editorial a la hora de presentar esta novela al lector potencial: desde la cuidada presentación de la misma, con la pintura de Konstantin Flavitsky apareciendo tanto en la portada de la encuadernación en tapa dura como en la sobrecubierta con solapa que la envuelve, la agradecida enmaquetación en la que cada capítulo comienza por una letra de rasgos góticos, y las láminas que acompañan al postfacio de la novela presentándonos a personajes que aparecerán en la trama, sin olvidarnos de una impecable labor de traducción, con notas a pie de página incluidas para aclararnos aspectos de la trama son, sin lugar a dudas, todo un lujo para la vista y el tacto. Poder palpar y oler una obra así no tiene precio y más si en su interior nos encontramos con una historia que nos atrapa y que el lector no se entera de que se trata de una novela escrita en pleno siglo XIX por un autor ruso; eso sí, he de reconocer que para mi era un completo desconocido.

La princesa Tarakanova  encierra una trama cuidadosamente trabajada por el autor a quien, como se dice en la introducción, le gustaba «escudriñar los rincones más oscuros de la historia rusa, siempre en busca de episodios singulares, extraños y tenebrosos, relegados al olvido..., descubriendo datos ignorados y arrojando luz sobre hechos poco conocidos hasta de los más versados especialistas».

Y realmente el escritor ruso lo logra sorprendiéndonos con una historia de la creo pocos conocerían la existencia de esta supuesta pretendiente al trono de los zares rusos. Estamos ante una obra en la que el misterio que envuelve a esta mujer nos engancha en su lectura hasta el final pues sentimos la curiosidad de saber si sus pretensiones son ciertas o si es una verdadera impostora. Incluso en la descripción de su aspecto físico que nos ofrecen en un pasaje de la novela nos hacen ver que realmente tiene un cierto parecido con la que dice ser su madre, la emperatriz fallecida Isabel II: «Los mismos rasgos de la cara, las mismas cejas arqueadas, idénticos los ojos, grandes y luminosos y el mismo porte altivo y a la par gracioso». (Pág. 64).

Estamos ante una novela en la que la tempestad y la amargura, estarán presentes en sus páginas. Un drama que marcará la vida y el destino de dos de los personajes, el oficial de la marina imperial Konzov, y la princesa Tarakanova. Él, porque deseaba tomar por esposa a la mujer de la que estaba enamorado pero le fueron denegadas sus pretensiones. Ella, porque el único fin que tenía desde su aparición era mostrar ante todos sus fundadas aspiraciones para reclamar el trono que decía pertenecerle y que, para ello, contaba con las ayudas suficientes, pero la fortaleza que mostró en un principio se iría viniendo abajo y sus vanos esfuerzos terminarían minando su salud. 

Será precisamente el oficial Konzov quien, a modo de memoriasm mientras hacía una travesía a bordo del Águila del Norte, narrará en primera persona la primera parte de la novela, siendo relatada la segunda por un narrador omnisciente. 

El autor nos llevará por diversas ciudades italianas como Roma, Ragusa o Bolonia, en donde nos encontraremos con una mujer decidida, ambiciosa y segura de que conseguiría su propósito y que estaba al tanto de lo que ocurrían en la Corte, pues sabía cómo el conde Grigori Orlov había caído en desgracia y su hermano, Alexei podría serle útil para sus pretensiones. Pero, pese a su convencimiento y a las ayudas que recibe, ve cómo es llevada finalmente a San Petersburgo en donde será encerrada en la fortaleza de San Pedro y San Pablo, en la celda del foso Alejo. También nos mostrará un mosaico de personajes, muchos de ellos históricos, que en mayor o menor medida, han ayudado a componer esta historia. 

La princesa Tarakanova está estructurada en veintiséis capítulos de corta extensión, escrita en un lenguaje sencillo y un estilo directo. El autor nos ofrece unas descripciones que nos permiten imaginar cómo era la vida de los aristócratas de la Rusia Imperial, sus palacios, las fastuosas fiestas y los eventos que organizaban, en los que ponían todo su empeño en complacer al público para su disfrute, como lo podemos ver en los simulacros organizados para conmemorar la batalla de Tchesmen en la que habían derrotado a los turcos. 

D. Danilevsky nos ofrece una verdadera joya literaria del siglo XIX, una obra que, sin duda, merece la pena adentrarse en esta historia profundamente dramática y cuyo misterio todavía pervive, como nos indican en la introducción de la novela. 

Gracias a la editorial dÉpoca por facilitarme el ejemplar para la reseña. 

El autor:

Grigori Petrovich Danilevsky(1829-1890) perteneció a la típica burocracia rusa del siglo XIX. Se especializó en escudriñar los rincones más oscuros de la historia rusa, siempre en busca de episodios singulares, extraños y tenebrosos, relegados al olvido.

Autor sobrio, modesto a pesar de su notabilísima erudición, claro y preciso en la exposición de los hechos, Danilevsky figura entre los mejores clásicos de la literatura rusa, y todas sus obras son especialmente notables por su inspiración en fuentes históricas.

Datos técnicos: 

Título: La princesa Tarakanova
Título original: Knyazhna Tarakanova
Autor: G. P. Danilevsky
Revisión de la traducción y corrección: Eva Mª González Pardo
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Editorial: DÉépoca
ISBN: 978-84-938972-0-8
Nº páginas: 220

Fuentes: sinopsis y biografía del autor tomadas de la web de la editorial; información sobre la emperatriz Catalina II de Rusia, de wikipedia y blog Mujeres en la Historia, de Sandra Ferrer (autorizado); láminas que acompañan al texto: Catalina II, conde Alexei Orlov, fortaleza de San Pedro y San Pablo y G. P. Danilevsky, de google imágenes. 

Thursday, October 10, 2013

Aquel viernes de julio, de Manuel Machuca





Sinopsis:

 
Viernes 17 de julio de 1936. Borja Quincoces y Alvear, un joven de la alta burguesía sevillana,acude a una fiesta en las afueras de Sevilla. Allí se enamora de Rosario, una gitana del barrio de Triana, bailaora del cuadro flamenco contratado. Sin saberlo, esa noche cambiaría su vida por completo.

El día siguiente amanece con disparos y vehículos militares en la calle. La guerra civil ha estallado. Rosario ha huido a Triana y Borja se inquieta sobre lo que podría sucederle en un barrio que sufre el asedio implacable del general Queipo de Llano. A partir de ese momento, el joven inicia una búsqueda desesperada en una ciudad en la que los militares sublevados y sus afines inician la tarea de eliminación drástica de toda resistencia.

Conocer la otra realidad de su ciudad y la crueldad de los que hasta ese momento habían formado parte de su vida provocan una catarsis en Borja Quincoces, para el que la búsqueda de Rosario se convierte en una búsqueda de su propia identidad entre los escombros de un mundo en el que ya no es posible reconocerse.

La guerra civil en Sevilla:

 
Sevilla tuvo un papel decisivo en el golpe de Estado de julio de 1936 pues en La Península ninguna guarnición se había sublevado desde que los golpistas del ejército de África se apoderaran del Protectorado Español en Marruecos. Fue Queipo de Llano quien inició los primeros movimientos y fue puesto al mando de todo el ejército en Andalucía. 


El historiador británico Paul Preston, en una entrevista concedida al diario ABC de Sevilla, de fecha 14/04/11 sobre su obra «El Holocausto español» sostiene que en Sevilla  se juntaron la derecha más dura con los anarquistas más extremos, lo que dio lugar a la represión más feroz de España. Este es el enlace de la entrevista para quienes le interesen saber su punto de vista sobre lo que ocurrió antes,  durante y después la Guerra Civil en España: http://www.abcdesevilla.es/20110414/sociedad/sevi-sevilla-durante-guerra-civil-201104140828.html. Leyendo la misma me vino a la memoria la novela que leí sobre lo acontecido en Málaga al ser ocupada por los italianos por orden de Queipo de Llano. Esta novela es La guerra de mi abuelo, de Leonardo Cervera Navas. 
    
Una de las  personas claves que nombraría Queipo de Llano para controlar el aparato represivo y así implementar su plan de limpieza política fue Manuel Díaz Criado. Sobre este personaje, para quien esté interesado en ella, se escribió la novela Espuelas de papel, de Olga Merino, publicada por Alfaguara. en 2004. Ambos militares serán mencionados, precisamente, en la novela que hoy reseño, Aquel viernes de julio. 

 
Opinión Personal:

Aquel viernes de julio, es una novela más sobre este desgraciado período de nuestra historia, sí, pero en cada novela que uno lee o historias que nos cuentan nuestros mayores sobre lo que se padeció en la misma y en la no menos convulsa situación posterior, como fue la difícil posguerra, pues siempre salen a relucir hechos que desconocía, como este es el caso, sobre todo en lo referente a las duras represalias que se tomaron en la ciudad hispalense contra cualquiera que creyesen se oponían a los sublevados. 

Manuel Machuca (Sevilla, 1963) nos recrea los primeros acontecimientos que vivieron los habitantes en su ciudad natal cuando empezaron a escucharse noticias de que el ejército se había movilizado para derrocar al poder legalmente establecido. En el primer capítulo nos presenta a unos jóvenes despreocupados, amantes de la buena vida, recién salidos de una juerga más pero notaban cómo se palpaba algo raro en el ambiente pues el movimiento que había en los alrededores del chalet Villa Marismasasí lo presagiaban, aunque pese a ello, procuraban continuar con su vida desenfadada pero pendientes de las noticias que iban escuchando en la radio. La incertidumbre se tornaría en realidad. No eran conscientes que, a partir de ese momento, su vida cambiaría y la camaradería reinante entre ellos ya no sería la misma, incluso se abrirían brechas entre jóvenes cuya amistad les unía desde los tiempos en que iban juntos al colegio. 

El escritor sevillano nos lleva por los barrios de su ciudad, especialmente por el de Triana, y nos mostrará escenas en las que el terror, la desesperación y la muerte se adueñarán de la población. Una población insegura, que no sabía quienes llegarían a ver el siguiente día, porque las represalias no cesaban, y se actuaba contra cualquiera que fuera señalado como colaboracionista, llevando incluso a al paredón a personas inocentes, pese a la insistencia en que se podía demostrar que no habían intervenido en ninguna acción contra los sublevados. 

« — Sí, pero me refiero a lo que pasó después. Hicieron una redada por los alrededores. Se llevaron por lo menos a setenta personas. Detuvieron a cualquiera, a los que pasaban por allí... » (Pág. 181).

Aquel viernes de julio es una novela en donde nos encontramos con un mosaico de personajes bien definidos por el autor que, prácticamente, representan a las distintas capas de la población sevillana. Unos se declararán acérrimos partidarios de los sublevados porque están convencidos de que iban a enderezar la situación y se verían favorecidos por su posición de adeptos al régimen, caso del terrateniente Gonzalo Villarrasa pero otros, pese a ser de la misma condición social, pensaban de distinta manera y lo único que les interesaba era sacar adelante sus tierras y que esta pesadilla terminase pronto pues se sentían neutrales y mantenían buenas relaciones con sus sirvientes y los trabajadores, como don Ignacio Quincoces. Su hijo Borja era diferente a su padre aunque veremos cómo el conflicto bélico hará que su visión de lo que le rodea cambie su personalidad encontrándonos a un muchacho totalmente distinto al que habíamos conocido al principio. Pero quizás  fuera el doctor Inchausti el personaje más cabal de todos y el que más simpatía me causó. 

« —Muchacho —interrumpió el médico—, eso es una locura. No te conviene. Y menos, en estos tiempos. Te pueden dar los tuyos...y los otros» (Pág. 117).

Manuel Machuca utiliza un estilo fresco y directo, y un lenguaje sencillo pero con el que sabe dar consistencia a los diálogos, consiguiendo que nos metamos de pleno en su lectura, ágil y amena. Quizás eché en falta el profundizar un poco más en la recreación de la época  pero creo que el autor lo nos quiso transmitir es lo que ocurrió en su ciudad natal durante el comienzo de lo que sería una de las mayores barbaries que puede cometer el ser humano, como es una guerra civil, una lucha fraticida que lo único que consigue es segar vidas, destruir familias y asolar un país. 

La guerra civil española forma parte de nuestra memoria histórica y, de vez en cuando, me gusta saber lo que, desgraciadamente, ocurrió en otras partes de nuestro país en ese triste episodio, como los hechos que nos relata, de forma que creo no hiere sensibilidades, el autor de Aquel viernes de julio. 

El autor:

Manuel Machuca (Sevilla, 1963) es doctor en Farmacia por la Universidad de Sevilla. Miembro correspondiente de la Academia Peruana de Farmacia, consultor de la Organización Mundial de la Salud y profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires (Argentina), ha impartido cursos y conferencias en más de veinte países de Europa y América, publicando más de cien artículos científicos y de opinión en revistas científicas y profesionales de repercusión internacional.

Ha recibido diversos reconocimientos como el Premio Eupharlaw a la personalidad del año en el sector farmacéutico (2009), Fundación Avenzoar al mejor artículo farmacéutico publicado en prensa escrita (1997), mejor trabajo científico presentado en el I Congreso Nacional de Atención Farmacéutica (1999) y XV Congreso internacional de OFIL (2012).

Entre 2010 y 2012 fue presidente de la Organización de Farmacéuticos Ibero-Latinoamericanos (OFIL) y en la actualidad preside la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia.

En su faceta literaria, coordinó Relatos de farmacéuticos, un libro en el que participaron más de quince profesionales españoles y de América Latina, ha publicado relatos en la revista argentina Motor de ideas, colabora con asiduidad en los diarios del grupo Joly y tambien ha publicado numerosos artículos en Cambio 16 y Cuadernos para el diálogo.

Fuentes: Diario ABC de Sevilla, Wikipedia, web de la novela y google imágenes. 

Gracias al autor por remitirme un ejemplar de su novela. 

Datos técnicos:

Título: Aquel Viernes de julio.
Audtor: Manuel Machuca
Editorial Anantes. 1ª edición: octubre de 2012
ISBN: 978-84-939770-5-4
Nº pág.: . 252 páginas

Tuesday, October 8, 2013

Falsos dioses, de Peter Joseph



FALSOS DIOSES



Sinopsis:

1939: científicos del Ahnenerbe, un departamento especial de las SS patrocinado por Heinrich Himmler, realizan un asombroso hallazgo en el interior de un bloque de hielo. Meses después, una incómoda reunión de burócratas del Gobierno alemán pone en marcha una operación secreta. Dos acontecimientos sin conexión aparente, que sin embargo más tarde confluirán de manera catastrófica.

1943: en su primera misión sobre territorio enemigo, Sandy Smith descubre la crueldad de la guerra al perder a sus compañeros y matar por primera vez a alguien. A pesar de todo, consigue hacerse con una información que puede salvar la vida de miles de ciudadanos británicos, y que debe llevar a Londres urgentemente. Mientras tanto, en Alemania, Mario Weber, nuevo inspector de la Gestapo, se deja llevar por la curiosidad investigando un simple atropello. Lo que parece un caso sin interés alguno pronto se convierte en una carrera contra el reloj, que pondrá a prueba sus convicciones y le obligará a tomar la decisión más grave de su vida. Atormentados por su pasado, ambos enemigos entrecruzarán sus destinos mientras se ven arrastrados inexorablemente hacia la confrontación final. 

Las montañas del Tíbet, la Francia ocupada y un Berlín devastado por las bombas son algunos de los escenarios en los que Peter Joseph mezcla magistralmente historia y ficción, en un sorprendente thriller que nos acercará al horror oculto de la Segunda Guerra Mundial y a la imposibilidad de actuar éticamente para quienes estuvieron inmersos en ella.

Opinión Personal:

Hasta la fecha había leído novelas sobre la Segunda Guerra Mundial enfocadas desde diversas perspectivas, quizás las que más predominen sean las relativas al llamado Holocausto judío, denominado por los nazis como Solución Final. Pero nunca pensé que la mayor locura provocada por el ser humano contra sus semejantes terminara ahí. No. Y esto lo acabo de descubrir tras leer la ópera prima del escritor mallorquín Peter Joseph, Falsos dioses, que trata sobre un programa de exterminio ideado por Hitler y auspiciado por el Reichführer Himmler, con el que exterminaron a cientos de miles de ciudadanos alemanes que representaban una carga económica y un impedimento para el futuro de la llamada raza aria. 

En Falsos dioses, Peter Joseph ha demostrado que tiene un futuro prometedor por delante. Me ha sorprendido su forma de trabajar y tratar un tema tan delicado como este, pues muestra muy buenas maneras a la hora de transmitir lo que quiere ofrecer a los lectores, que nos encontramos ante una obra tratada con esmero, logrando con ello que nos enganchemos a la narración  desde las primeras páginas hasta el final. 

Porque Falsos dioses es una novela histórica basada en hechos desgraciadamente reales entremezclados con la ficción añadida por la imaginación del autor pero presentada como un thriller de acción que nos llevará, sin descanso, de un punto a otro por donde transcurre la trama, con una serie de giros que nos sorprenderán y que serán la causa de seguir enfrascados en su lectura provocando en nosotros un efecto adictivo. 

Un narrador omnisciente nos relata los hechos que en ella se cuentan. Estructurada en 86 capítulos de pocas páginas, está escrita con un estilo directo y un lenguaje cuidado. Su ritmo no decae por lo que su lectura es ágil y amena.  

Peter Joseph demuestra que ha llevado a cabo una exhaustiva labor de documentación que nos la va ofreciendo repartida por toda la novela, tanto en las descripciones como en los diálogos lo que evita que el hastío se apodere de nosotros. Con ello logra también una perfecta recreación del ambiente y nos transporta a ese período tan difícil de olvidar que tantas vidas humanas se llevó por delante y en el que se demostró hasta dónde podía llegar la barbarie humana. Nos sentimos como un personaje más que acompaña a los que nos encontraremos entre sus páginas, unos históricos y otros ficticios, y con ellos viajaremos a la devastada capital alemana en donde a menudo tendremos que acudir a los refugios antiaéreos cada vez que suenen las alarmas ante la proximidad de los bombarderos enemigos portadores de destrucción y muerte o pasearemos por una ciudad casi fantasmal que nos asombra con sus edificios públicos y balcones engalanados con las banderas en las que ondeaba la esvástica; nos encontraremos en Londres ante el mismísimo primer ministro Churchill, volaremos sobre el canal de la Mancha o recorreremos la campiña de Normandía en donde uno y otro bando se verán enfrascados en conseguir sus fines, unos por guardar celosamente los secretos de un arma que tenía un poder de destrucción hasta ahora desconocido, el V2, y los otros por intentar destruir el búnker en el que se encontraba y poder hacerse con los planos que servirían para que los aliados conociesen el funcionamiento de este misil. 

Falsos dioses es una novela coral con personajes perfectamente perfilados, de carne y hueso como nos gusta decir, porque están trazados de forma que nos resultan creíbles y los iremos conociendo en profundidad a medida que avance la trama. Son personajes que cobran vida y descubriremos de ellos sus defectos y sus virtudes, retazos de su vida pasada y cómo ha influido en ellos esta cruenta guerra. 

Peter Joseph nos presenta tres historias que en apariencia no tienen nada que ver entre sí pero que confluirán al final de la novela y es cuando nos daremos cuenta de la relación que hay entre ellas. Tres historias en las que seremos partícipes de la sinrazón humana y  nos hará preguntar cómo es posible que haya descerebrados que decían pertenecer a una raza superior a los demás y que podían llevar a cabo  crímenes tan atroces contra todo aquel que creyeran inferiores a ellos. 

Como dice Elena Aranda, lectora de la editorial,  es « una novela trepidante e intensa, cuya lectura atrapa de principio a fin y en la que la diversidad de escenarios, de personajes y de hechos, construye un tapiz imposible de apreciar por completo hasta el final»

El autor:

Peter Joseph (Palma de Mallorca, 1978) Ha sido mecánico de bicicletas, mensajero y profesional del sector del Turismo durante 15 años. Amante de la Historia y completamente autodidacta, abandonó rápidamente sus estudios de Historia para dedicarse a su verdadera pasión: escribir historias.

Publicó sus dos primeros relatos en sendos recopilatorios de cuentos de la editorial Grafein, aunque su objetivo siempre fue la novela. Un largo proceso de aprendizaje y documentación le llevaría entonces a escribir «Falsos Dioses».

Ávido lector de novelas de género y ensayos, actualmente ha empezado su segunda novela y vive en su modesto apartamento con la mujer de su vida.

Gracias a Peter Joseph por enviarme un ejemplar de su novela. 

Datos técnicos:

Título: Falsos dioses
Autor: Peter Joseph
Editorial: Círculo Rojo
Primera edición: junio de 2013
ISBN: 978-84-9050-128-3
Nº páginas: 416

Nota: Las fotografías (expedición nazi al Himalaya, bombardeos sobre Berlín y V2) son tomadas de google maps. 

Thursday, September 19, 2013

La Predicción del Astrólogo, de Teo Palacios


Esta reseña forma parte de la lectura conjunta organizada por el blog Hojas de Alisio.



Sinopsis:



Tras la caída del Califato de Córdoba, al-Ándalus se ha desmembrado en un sinfín de pequeños reinos que luchan entre sí por la supremacía de la Península; son los reinos de Taifas. Cuando al-Mutadid asciende al trono de Sevilla, su astrólogo le indica que debe cuidarse de los bereberes, pues terminarán con su dinastía.



Mientras tanto, los reinos cristianos aprovechan la división de sus enemigos para incrementar su poder e influencia. Finalmente, cuando todo indica que los reinos musulmanes van a ser completamente derrotados por los cristianos, llega una nueva oleada de hombres procedentes del norte de África, miembros de un imperio que ha unificado las tribus africanas bajo el estandarte de una fe más estricta.

Los bereberes derrotan a los cristianos, pero no abandonan la Península, sino que deponen a los gobernantes de los reinos de Taifas y toman el poder.

 
Antecedentes históricos:

La debilidad del Al-Andalus, fragmentado en los reinos de Taifas, permitió a los reinos cristianos del norte tomar la iniciativa militar en la península. Esta superioridad cristiana se vio dos veces interrumpida por la irrupción en Al-Andalus de dos invasiones norteafricanas que consiguieron de forma efímera recuperar la unidad de la España musulmana.

La pérdida de Toledo en el año 1085 fue un duro golpe para los musulmanes de Al Andalus. La reacción fue llamar en su ayuda al poder que se se había hecho fuerte al otro lado del estrecho de Gibraltar: el imperio almorávide.

En el año 1086 llegaron los almorávides, agrupación de tribus beréberes dedicadas a la ganadería, que poco antes habían creado un imperio en el norte de África.

Caracterizados por el rigor religioso, los almorávides acabaron con los taifas, unificaron el poder político en al-Ándalus y lograron contener el avance de los cristianos hacia el sur. Sus éxitos militares más importantes fueron las batallas de Sagrajas (1086) y de Uclés (1108). 

El poder almorávide fue efímero. A mediados del siglo XIIla unidad de Al-Andalus se vino abajo y la fragmentación política trajo los conocidos como Segundos Reinos de Taifas.

Curiosidades: Los árabes que invadieron la Península Ibérica y permanecieron en ella durante ocho siglos eran unos amantes de las ciencias y de las letras. Un papel importante en el devenir de este pueblo fue el de los astrólogos. Los califas y reyes árabes han creído en la Astrología y, en consecuencia, algunas de sus decisiones han dependido de las predicciones astrológicas.

Opinión Personal:

Hacía tiempo que no leía una novela histórica ambientada en al-Andalus. Y cuando vi en el catálogo de la editorial La predicción del astrólogo, de Teo Palacios (Dos Hermanas, Sevilla, 1970), no dudé en hacerme con ella. Ya la portada invitaba a darle una oportunidad y no dudé en hacerme con ella. Es de esas que llaman nuestra atención cuando las vemos expuestas en una librería.

Es una novela de las que catalogamos como tochos pero el autor ha sabido trabajarla de tal forma que el lector no se sienta impresionado por el número de sus páginas. Al contrario, con la frescura que está escrita logra que nos sintamos cómodos con la historia que nos narra y nos invita a seguir leyendo porque nos presenta los hechos de forma que  el ritmo de lectura no decae y eso es de agradecer porque llegaremos a las últimas páginas casi sin darnos cuenta. 

La predicción del astrólogo está estructurada en treinta y dos capítulos, agrupados en cuatro partes. Las tres primeras transcurren en al-Ándalus, desde el año 1040 hasta el 1088 y la cuarta está dedicada al Imperio Almorávide en la Península Ibérica (1057 a 1086). Un prólogo y un epílogo completan la misma. 

Teo Palacios nos transporta a un una época a la vez turbulenta y brillante. Turbulenta porque al-Ándalus se había resquebrajado en los llamados reinos de taifas y los enfrentamientos entre ellos eran continuos pero también estaba el enemigo del norte, los cristianos que intentaban extender sus dominios invadiendo sus tierras. Brillante porque nos muestra el esplendor de la cultura andalusí. Nos encontraremos con astrólogos, matemáticos, ceramistas, geógrafos o reconocidos poetas de la época y disfrutaremos de los lujosos palacios o contemplaremos las mezquitas desde cuyos minaretes llamaban a la oración a los fieles. 

Realmente nos da la impresión que viajamos en el tiempo mientras disfrutamos de su lectura pues la ambientación está perfectamente lograda tras la documentación que de esa época acopió el autor para recrearla. Asistiremos a los opíparos banquetes que celebraban los reyes donde sus invitados lucían sus mejores galas, pasearemos por los bulliciosos zocos o nos internaremos por las medinas en las que uno se podía perder fácilmente, pero también veremos cómo comerciantes que osaban cabalgar en solitario por caminos peligrosos eran asaltados por bandidos que les robaban todo lo que poseían.  

La predicción del astrólogo es una novela que hace una perfecta mezcla de historia y ficción, cosa que es de agradecer, porque así no nos sentimos agobiados por tanta información histórica que, en la mayoría de las ocasiones, ralentiza la lectura y nos distrae de la trama. La ficción que nos encontramos en ella logra que nos interesemos por lo que va a suceder a continuación pues, aunque hay hechos históricos que conocemos, se verán adornados por giros que mantienen nuestro interés y nos invita a seguir leyendo. 

Todo empieza con algo que sucede en el prólogo y que cambiará el devenir de tres niños que vivían en la taifa de Vilches que ni ellos mismos se podían imaginar el futuro que les esperaba: los hermanos Husaam y Naylaa, y Muhammad, su amigo. Pero, sin embargo, no hay un protagonista definido en esta historia sino un mosaico de ellos que componen un cuadro pintado con trazos seguros digno de ser contemplado por aficionados a este arte pues cada elemento de este lienzo será identificado perfectamente porque en nuestra imaginación quedará grabada cada figura que contemplemos en él. 

La predicción del astrólogo es una novela relatada en tercera persona desde el punto de
vista de Ibn Abdun, sobrino de Ibn Ammar - poeta y visir de al-Mutamid- aunque veremos cómo ésta da un giro en las últimas cien páginas pues pasa a ser narrada en primera persona. Utiliza un estilo directo y el lenguaje es sencillo y cuidado y, como bien dice Coia Valls en la contraportada « con piezas que rozan la poesía y otras de gran poder evocador y dramático».

Teo Palacios nos ofrece una novela histórica en la que no faltarán el odio, el amor, la codicia, la traición y las intrigas palaciegas, muy propias de esta época turbulenta que enfrentaban, incluso, a miembros de la misma familia. Seremos partícipes de la disputa de los descendientes de Fernando I de León a la hora de disputarse el trono de su padre, una vez fallecido éste o cómo no les temblará el pulso a al-Mutadid o su hijo Al-Mutammid, el último rey de Sevilla, a la hora de tomar decisiones que les llegarán a causar dolor. He disfrutado mucho leyendo esta novela por lo que no dudo en recomendarla.

El autor:

Teo Palacios nació en Dos Hermanas, Sevilla, en 1970. A lo largo de su vida ha compaginado su labor profesional como directivo de distintas empresas con su pasión por la novela histórica. Colabora con revistas como Cambio 16, Cuadernos para el Diálogo, La Aventura de la Historia, Clío, etc. y en programas de radio, además de impartir cursos de creación literaria. Su primera novela, Hijos de Heracles, cuyo tema principal era el nacimiento de la ciudad de Esparta, tuvo gran aceptación por parte de público y crítica.

Datos técnicos:

Título: La predicción del astrólogo
Autor: Teo Palacios
Edidtorial: Ediciones B
ISBN: 978-84-666-5240-7
Nº Páginas: 534


Nota: sinopsis, biografía y book trailer tomados de la editorial, los antecedentes históricos de historiasiglo20.org y el mapa y las fotografías (batalla de Sagrajas, Vilches y lámina de Al-Mutamid) de google imágenes. 

Os dejo con el book trailer



 






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