En esta entrada de hoy reproduzco la reseña que me envía sobre la lectura conjunta que organicé sobre Acantilados de Howth, Mónica Sobrido que, al no tener blog, le dije que me la enviase para publicársela en el mío. Estas son sus impresiones:
El libro empieza un jueves cualquiera, solo que aunque no lo parezca ese jueves era especial por muchos motivos, era el cumpleaños de Ricardo, e Isabel, su mujer, le hizo el regalo mas inesperado de su vida. Después de un año de matrimonio y miles de reproches por culpa de la cantidad de horas que se pasaba en el trabajo, su relación termino por resentirse, y al llegar a casa y encontrar el pos-it en la puerta de frigorífico Ricardo supo que ya nada sería igual.
Se puso una copa y se sentó a recordar su vida, la universidad, donde estudió dos carreras para no enfrentarse al mundo de los adultos y sus responsabilidades, pero sobre todo a recordar aquel viaje a Irlanda, que en un principio iba a ser de seis meses pero que se terminó convirtiendo en un viaje inolvidable de dos años y medio. Ricardo se las apañó como cualquier inmigrante, con trabajos que surgían a través de una ETT, donde conoció a varias de las personas más importantes de su viaje, con quienes compartiría risas, problemas y pintas en los pubs de Dublin.
Pero también nos habla de otras partes de su vida tanto pasada como presente. Es un libro en el que no esperéis acción porque éste trata sobre el paso de la vida, sobre la llegada de la madurez, pero sobre todo un libro sobre las vivencias de Ricardo, una persona corriente criada en Móstoles, al que le gusta escribir poesía y ver películas españolas que su mujer, su cuñada y su cuñado no llegan a entender.
Ciertamente ha sido una lectura muy interesante y recomendable, poder descubrir por boca de otro que la vida cotidiana que nos rodea puede dar lugar a reflexiones sobre nuestros actos, tanto presentes y como pasados.
El libro empieza un jueves cualquiera, solo que aunque no lo parezca ese jueves era especial por muchos motivos, era el cumpleaños de Ricardo, e Isabel, su mujer, le hizo el regalo mas inesperado de su vida. Después de un año de matrimonio y miles de reproches por culpa de la cantidad de horas que se pasaba en el trabajo, su relación termino por resentirse, y al llegar a casa y encontrar el pos-it en la puerta de frigorífico Ricardo supo que ya nada sería igual.
Se puso una copa y se sentó a recordar su vida, la universidad, donde estudió dos carreras para no enfrentarse al mundo de los adultos y sus responsabilidades, pero sobre todo a recordar aquel viaje a Irlanda, que en un principio iba a ser de seis meses pero que se terminó convirtiendo en un viaje inolvidable de dos años y medio. Ricardo se las apañó como cualquier inmigrante, con trabajos que surgían a través de una ETT, donde conoció a varias de las personas más importantes de su viaje, con quienes compartiría risas, problemas y pintas en los pubs de Dublin.
Pero también nos habla de otras partes de su vida tanto pasada como presente. Es un libro en el que no esperéis acción porque éste trata sobre el paso de la vida, sobre la llegada de la madurez, pero sobre todo un libro sobre las vivencias de Ricardo, una persona corriente criada en Móstoles, al que le gusta escribir poesía y ver películas españolas que su mujer, su cuñada y su cuñado no llegan a entender.
Ciertamente ha sido una lectura muy interesante y recomendable, poder descubrir por boca de otro que la vida cotidiana que nos rodea puede dar lugar a reflexiones sobre nuestros actos, tanto presentes y como pasados.
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