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Thursday, April 4, 2013




Sinopsis:

En esta sorprendente novela hay un crimen sin móvil, todos los personajes se consideran culpables y hay que descubrir si hay un inocente.
A medida que cuentan sus culpas al lector, los personajes van dibujando el retrato de la víctima. Y así se elabora una larga cadena de equívocos, que se entrelazan en el Café Gijón de Madrid (famoso por sus tertulias literarias), en el sur de Francia, en casa del autor de Cyrano de Bergerac, así como en las calles de París y Montevideo.

«Se acercó al mostrador, se sentó en un banco alto y aguardó. Luego pidió una cerveza. Juan María miró a su alrededor. Pasó revista lentamente. Pocas personas. Sintió un ligero desánimo ante esta comprobación. Y es que había llegado hasta allí guiado por un motivo muy especial»

 
Opinión Personal:

El Café Gijón o Gran Café Gijón forma parte de la historia de España desde finales del siglo XIX, cuando un asturiano, originario de Gijón, adquirió este famoso local situado en el Paseo de Recoletos, un lugar de paseo habitual de los madrileños en los calurosos meses de verano.

Poco a poco se fueron instaurando las tertulias en sus típicas mesas de mármol; se hablaba de política, de toros y de sucesos truculentos. De él eran habituales célebres políticos, toreros, actrices o escritores. Fueron famosas las tertulias que en  él se organizaron, como escritores que formaban parte de la llamada Generación del 98, en torno a la figura de Valle-Inclán. Después se vería a Federico García Lorca y otros componentes de la Generación del 27. Jardiel Poncela, Eugenio D´Ors, Camilo José Cela fueron también asiduos del local. Fernando Fernán Gómez creó el premio de novela corta Café Gijón.

El escritor uruguayo Rubén Loza Aguerrebere (Minas, 1945) toma el nombre de este famoso local para el título de su novela, Muerte en el café Gijón. Solo el lector sabrá que realmente se trata de un asesinato, no de un  suicidio, hipótesis esta planteada por los personajes que irán apareciendo a lo largo de la narración. En los dos primeros capítulos nos presenta al asesino, Juan María Merino y al protagonista pasivo de la novela, Fernando Vicente, la víctima. Un plan premeditado quizás para demostrar que se podía cometer un crimen perfecto.

La novela está estructurada en dieciséis capítulos, todos ellos titulados, divididos a su vez en subcapítulos, y un postfacio. Tras la presentación de ambos personajes, la historia girará en torno a la figura de Fernando Vicente, joven escritor de origen uruguayo. Dando un salto en el tiempo, el autor reconstruirá la vida del asesinado. Pero también seremos partícipes del sentimiento de culpabilidad que sobre este fatal desenlace tienen las personas que en algún momento conocieron al fallecido. 

Una historia que empieza en Madrid pero que también nos llevará a Montevideo, a San Juan de Luz, ciudad en la visitaremos la casa-museo de Edmond Rostand, el autor de Cyrano de Bergerac, y París, donde una anciana nos enseñará el piso en el que residió Hemingway. Pero, sin embargo, a penas se nos describirán estos sitios por donde transcurre la trama. Simplemente serán una excusa para conocer a la familia del escritor,  al profesor Santillán, un autor de culto, a quién admiraba y del que quería tener una opinión sobre su primera obra escrita y a los personajes que conocieron al protagonista.

En Muerte en el Café Gijón nos encontraremos con personajes ficticios y también con personajes reales, como el periodista Germán Yanke o los escritores Juan Cruz y Vargas Llosa. Está escrita con un lenguaje sencillo, con el empleo de alguna palabra que se suele utilizar en algunos países de Sudamérica, como pocillo o saco. Es de fácil lectura dando agilidad a la misma la presencia de diálogos y sus 208 páginas se leen de una sentada. 

 
Cabe destacar, como siempre, la cuidada edición de la novela, una de las claves del éxito de la editorial Funambulista, que se destaca por el mimo con el que presenta a sus lectores las obras que publican. Recomiendo, sin duda alguna, la lectura de esta corta y original novela de suspense.

El autor:

Rubén Loza Aguerrebere (Minas, Uruguay, 1945), tiene una vasta obra literaria publicada, en la que destacan novelas como La librería y Solo de violín, el ensayo Los libros ajenos (prologado por Claudio Magris) y los cuentos reunidos en No me dejes en la tierra. Es columnista de El País de Montevideo. Ha recibido premios en Uruguay, en Argentina y la Medalla de Artes y Letras de Bilbao. Fuen entre 1990 y 1995 Vicepresidente de la Radio y la Televisión del Uruguay. Ha dado conferencias en universidades de Estados Unidos y es integrante de la FIL (Fundación Internacional Libertad), que preside Mario Vargas Llosa. Funambulista también publicará Conversando con las Catedrales(conversaciones con Borges y Vargas Llosa)

Título: Muerte en el Café Gijón
Autor: Rubén Loza Aguerrebere
Editorial Funambulista (Primera edición, septiembre de 2012)
ISBN: 978-84-939855-2-3
Nº páginas: 208

Friday, March 15, 2013



Sinopsis:

¿Qué harías si el Destino pusiese en tu mano el poder de hacer justicia?
Cato lo aceptó y así se vio envuelto en sucesos que nunca hubiese imaginado.
¿Qué daríamos cualquiera de nosotros por terminar nuestra existencia en paz y conla conciencia tranquila?
A Cato el Destino le tenía reservada una sorpresa que le sirvió para poner en ordenalgunas injusticias que sobrevolaban Guadix.
Carmen Fernández nos invita a adentrarnos en unos pasajes que van más allá delmero entretenimiento. Con una prosa muy cuidada, nos narra los caprichos que el Destino nos tiene guardados.

 «Un lugar acogedor y apacible, casi íntimo, donde se puede beber y charlar, pues con el paso del tiempo de los días los que allí se reúnen dejan de ser extraños para mudarse en feligreses de esta particular comunidad; que si bien esta ni es, ni pretende ser eclesiástica, si les es fiel al tinto y a la caña»

Opinión Personal:

La trastienda del anticuario es una novela que me trae a la memoria a uno de los escritores más destacados del movimiento realista, como lo fue Pedro Antonio de Alarcón, pues cuando empiezo su lectura veo que la autora utiliza un lenguaje que me recuerda al empleado por su paisano cuando escribió El sombrero de tres picos, una de sus obras más conocidas. Sin duda, un claro homenaje al ilustre accitano, pues en la novela presenta claramente elementos costumbristas y un lenguaje que, en un principio, nos cuesta adaptarnos a su lectura, pero luego vemos que está utilizado de forma exquisita, cuidada, siguiendo los cánones de los autores decimonónicos. Todo un lujo y un regalo para nuestra vista. Pero también veo influencias del casticismo de Pereda, autor de novelas como Peñas Arriba, como son en los diálogos, en los que refleja el habla de los habitantes de la comarca. Un realismo que ya tiene sus precedentes en las novelas picarescas y el El Quijote, de Miguel de Cervantes. Esta última influencia la vemos en la forma en la que está estructurada la novela, al contener un conjunto de historias independientes que forman parte de la trama de la misma.

Una novela que nos transporta al año 1960, en el que tienen lugar las cuatro historias que en ella se narran. Cuatro historias distintas pero que tienen un nexo común, que es Cato, el personaje principal, ante quien se presenta un anciano, de vestimenta extraña para la época. Este personaje aparecerá en La taberna de Cato, que antecede a los relatos. Será entonces cuando le hace una propuesta que acepta, sabiendo las consecuencias que le esperan una vez cumpla lo pactado.                                                                                          
                                                                                                                                   
Los relatos que nos presenta la autora son independientes y todos tienen un final moralizante, que invitan a la reflexión: La daga mora, la pluma del escritor, Leocadia y la muerte y la bolsa de la codicia. La acción de cada uno de ellos se desarrolla en Guadix y su comarca, ya en tiempo presente, ya transportándonos a un hecho que sucedió poco antes de la sublevación de los moriscos en Las Alpujarras. Y en ellos vemos cómo está presente la condición humana: en el primero el valor, en la persona de Damián, que formaba parte del equipo de rodaje de una película; en el segundo, es Javier, un joven   periodista, que se enfrenta a la resolución de un caso de asesinato que se cree tiene su origen en la envidia y enemistad que había entre dos periodistas del Diario; en el tercero es Leocadia que quiere tener una muerte feliz después de haber pasado mucho sufrimiento durante toda su vida y en el cuarto nos encontramos con lo peor del ser humano, como es la codicia, el ansia de riqueza, personificada en el Jerezano. Un prólogo en el que la autora hace una semblanza de Guadix y su comarca, y un epílogo completan la novela. Cada relato está dividido en seis partes y narrado en tercera persona.

En La trastienda del anticuario, Carmen Fernández del Barrio perfila los personajes que nos vamos encontrando durante la novela de tal forma que nos podemos hacer una idea clara de cómo son y piensan cada uno de ellos. Son personajes normales, ciudadanos de a pie. Nos presentará, entre otros, al avaro del pueblo, al prestamista, el Peseta, al Festivo, a quien sus padres, como el joven se apellidaba Fiesta Segura, se les ocurre ponerles como nombre Domingo, y de ahí su apodo. A Manuel, el gitano, que vivía en las cuevas de la sierra, junto a su vecina Leocadia. Pero también nos enseñará Guadix, sus rincones, su gente, sus costumbres, y los pueblos de la comarca, como La Calahorra o La Exfiliana.

La trastienda del anticuario es una novela de misterio en la que está presente el destino, el bien y el mal, todo lo que rodea al ser humano. Merece la pena, sin duda, adentrarse entre sus páginas y pasarse un buen rato con su lectura.

 
La autora:

Carmen Fernández del Barrio, es natural de Guadix (Granada), aunque reside en Ávila. Amante de la lectura,  sabe disfrutar de un buen libro. Escribe desde que puede recordar, buena muestra de ello es un concurso infantil de cuentos que ganó cuando solo contaba con 10 años. Volviéndose a alzar con el primer premio del certamen literario “Toros de piedra” en abril del 2009, con un relato corto titulado “Recuerdo Dormidos”, relatos cortos, siempre han ocupado un lugar preferencial en su trabajo, pero con motivo de la celebración de algo muy importante y personal, decidió que escribir una novela, sería un buen regalo, tomando así la decisión de adentrarse en algo desconocido para ella hasta ese momento. Como resultado, hoy podemos encontrar aquí la novela que lleva por título, Raíces de Nobleza. Una historia de amor donde cada uno de los personajes juega un papel importante, siendo todos ellos esenciales en esta componenda de amor, traición y venganza.
Una novela hecha para el entretenimiento y el disfrute del lector, a quien le deseo se deje deleitar con los sucesos, que bellamente se entrelazan a lo largo de estos veinticuatro capítulos y casi 500 páginas.
Con su libro de poemas Mis 90 Perlitas, hace una recopilación de aquellos poemas que le son más entrañables, como lo son, Mi Granada, Mi boca la que calla, Historia de un amor, La distancia, El reposo del querer, Jazz, Nieve helada, Me rindo  y un largo etcétera.
 Título: La trastienda del anticuario
Autora: Carmen Fernández del Barrio
Ediciones Hades (Primera edición, marzo de 2012)
ISBN: 9788493974633
Nº Páginas: 214
 Fuentes: Wikipedia (inf., castillo de La Calahorra), Bubok.es
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